Qué puede enseñar el crowd-funding sobre el éxito a los fundraisers

Sí, sí, el crowd-funding es la nueva gran idea para fundraising. Nada nuevo. Pero hace poco hice algo a través de Kickstarter y me hizo pensar por qué es tan fascinante. Es simple, concreto, directo, participativo y sabes con exactitud, a dónde se destina tu dinero. Sí, todo eso. (Y es “digital”, por supuesto, como tienen que ser todas las nuevas ideas.)

Pero hay algo más: es la posibilidad de ganar. Y los fundraisers son un poco negados para eso.

¿Cómo es eso? Los fundraisers son gente competitiva, siempre persiguen un objetivo, están en busca de un punto de vista nuevo, de cómo mejorar y recaudar más dinero. No hay nada mejor que superar objetivos.

Pero eso se refiere a ti, y tú no me interesas. Me interesa el benefactor. Déjame que te explique:

Realicé una campaña de crowd-funding para financiar una película independiente llamada el Third Contact. Se hizo con una camcorder, £4.000 exclusivamente, y necesitaba el dinero para ponerla en cartelera. Pero no en cualquier lugar, sino en el cine más grande del Reino Unido: el IMAX. Sonaba divertido. Me comprometí a comprar dos tickets. Era incierto si lo lograrían. Kickstarter es todo o nada. Si no se alcanza el objetivo, el proyecto no se realiza y no tienes que pagar.

Yo quería que se hiciera, entonces les dije a algunos amigos, y renové mi compromiso, incluyendo algunos premios -£65-. Eso fue todo-. Sí, conseguí la camiseta. Lo lograron. Fui a la premiere y estoy muy contento, porque es una película absolutamente increíble que ya ha recibido elogios y premios. Pero lo principal es haberlo logrado a través del crowd-funding.

Ahora quiero que otros la vean. No esperaba este resultado y estoy orgulloso de ello; yo contribuí a que esto sucediera. Entonces colaboré también para que se estrenara en Oxford, mi ciudad natal. ¡Por supuesto que les cuento esto para que lleven The Third Contact a un cine cerca de su casa!

La lección que me deja todo esto: no es solo el resultado final lo que lo hace tan apasionante. La emoción está en la persecución de un objetivo; en saber que puedes lograrlo, pero sabiendo, también, que tal vez no lo logres y querer hacerlo de todas maneras.

Eso lo hace que sea una buena historia de fundraising. Sucede lo mismo con una buena película, como Lord of the Rings, Harry Potter o Star Wars. Y aunque el desafío, el riesgo, la perspicacia o el resultado final, son ingredientes fundamentales, no son los que generan entusiasmo. Lo que lo hace apasionante es la travesía; es la tensión que se produce cuando el héroe se enfrenta con el villano y desafía el peligro; la incertidumbre de no saber si ganará. Es la energía emocional de desear que gane; mejor aún, es la certeza de que, si ganan o no, es gracias a ti.

Si juegas en la computadora, lo vas a entender. El entusiasmo proviene de lograr más, de hacerlo mejor, de ganar premios y, fundamentalmente, de poder determinar el resultado y tener las ganas de hacerlo todo otra vez. Eso es Gaming Theory para ti: crear una historia a la que la gente pueda unirse, ser parte de ella e influir en su desenlace.

Y ante eso los fundraisers demuestran dificultades. ¿Cuántas de sus comunicaciones de fundraising son, simplemente, más de lo mismo? Otro caso de estudio -únicamente-, otro proyecto u otro ejemplo de necesidad.

La investigación sugiere que la gente, en general, no cree en las obras de ayuda internacional; en su lugar, donan a las organizaciones de desarrollo. Sin embargo, no creen que eso marque una diferencia, porque ven las mismas cosas una y otra vez. Nada parece haber cambiado -aunque los hechos demuestren que en los últimos 25 años la pobreza extrema en el mundo se redujo a la mitad

¿Eso lo convierte en un llamado del deber, más que en algo realmente inspirador y atractivo?¿Es válido para otras causas?¿Generas la sensación de que hay progresos?¿Causas en la gente suspenso, riesgo y la posibilidad de triunfar?

Una buena historia de fundraising –y me refiero a la historia organizativa en su conjunto- debe brindarles a los benefactores la sensación de que ellos son la clave para ganar. Tú debes hacerlos sentir especiales. Tienes que hacerles saber que ellos hacen toda la diferencia. Es necesario que sepan que puedes tener éxito, contra todas las posibilidades, pero que los necesitas en tu equipo para ello.

Tienes que hacer eso todo el tiempo, con todo tu fundraising. No sólo con crowd-funding, que es sencillo.

Aquí hay un gran ejemplo de cómo hacer sentir a alguien especial en una campaña de reciclaje de Quebec. Y aquí, the Recycled Orchestra, que trata de la victoria de los débiles frente a la adversidad.

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