¿Qué tan filantrópicos son los fundraisers?

“¿Cómo puedo pedirles a otros que donen en una causa en la que creo, si yo mismo no doy?”, me dijo un recaudador de fondos.

Dono para apoyar la misión y ser un modelo a seguir para otros empleados y donantes…” respondió otro.

En el “descargo” de Daryl Upsall del 20 de noviembre de 2014 “Dona o abandona la profesión, así de simple” se cuestionan las diferencias entre los recaudadores de fondos de América del Norte y Europa al indicar que, tal vez, en América del Norte sean más filantrópicos que en Europa.

Considero que, como recaudador de fondos, se puede redefinir la percepción de lo que significa ser filántropo.

Sabemos que la palabra filantropía significa “amor al género humano”, y un filántropo es quien practica la filantropía. ¿No crees que esta definición incluye más que sólo nuestros donantes acaudalados?

Parece que todo aquel que se preocupa lo suficiente como para ser un donante, incluyendo a los recaudadores de fondos, debería ser considerado un filántropo. ¡He descubierto que somos un grupo muy generoso! Lo sé porque encuesté a alrededor de cien recaudadores de fondos de la Association of Fundraising Professionals Delaware, Brandywine Chapter sobre sus prácticas filantrópicas.

Sus respuestas fueron por lo general interesantes, a veces sorprendentes, pero definitivamente inspiradoras.

Resulta que mis compañeros recaudadores de fondos son altruistas, término que según “Seven faces of philanthropy” significa que son donantes porque “se siente bien hacer el bien.’

Al preguntarles: “¿Realizas contribuciones financieras en la organización para la que trabajas?” el 77 % de los encuestados dijo que sí, y que lo hacía en forma regular. El 59 % daba más de US$ 250 por año.

Al ser consultados sobre las razones para donar, casi todas las personas respondieron que lo hacían porque creían en la misión de la organización y porque era lo correcto. Una comentó: “Por lo general trabajo para organizaciones en cuyas misiones creo personalmente. Y tienen que sean convincentes”. Y agregó: “Si estoy completamente involucrado en la misión, soy un mejor recaudador”.

Al responder sobre el total donado a todas las organizaciones de beneficencias, el 57 % llegó a la gran suma de US$1000 o más por año. Los beneficiados eran bastante típicos para Estados Unidos: las tres organizaciones más importantes eran las dedicadas a la educación, con el 84 %; el área de la salud, con el 82 %; y la pobreza, con el 78 %. Las donaciones para asuntos internacionales, como suele suceder, tuvieron un apoyo bajo, de apenas el 15 %. Fue interesante notar que la religión, con el 57 %, estuvo por debajo de otras estadísticas para donantes estadounidenses.

Lo más increíble fueron las respuestas correspondientes a legados. El 16 % de los encuestados realizó un legado a una organización para la que había trabajado. El dato es admirable, pero si no lo había hecho ya, un sorprendente 31% declaró que lo consideraría. Lo cierto es que dedicamos gran cantidad de tiempo a identificar y cultivar donantes de legados en potencia, cuando tal vez ese donante está sentado en el escritorio a tu derecha. Y eso sucede porque, según una declaración, “Tiene sentido continuar con el legado de la organización para la que se ha trabajado duramente.”

Pero no se trata solamente de dinero: cuando hablamos de lo que donan los recaudadores de fondos, debemos considerar su tiempo. El 80 % son voluntarios activos en sus comunidades, en las que el 56 % dona más de 50 horas cada año.

La recaudación de fondos no es un trabajo sencillo. Dejamos sangre, sudor y lágrimas en la organización para la que trabajamos. ¿Cómo crees que se llevan a cabo todos esos eventos de recaudación de fondos? Se hacen realidad a través de mucho sudor y, desafortunadamente, lágrimas en algunas ocasiones.

Aportar con trabajo es una contribución MÁS que suficiente”, comentó un encuestado. Y aunque estoy seguro de que muchos otros piensan de ese modo, la mayoría de los consultados indicaron lo contrario.

A pesar de todo lo que se contribuye, el 20 % continúa sintiendo que necesita hacer más, y desearía hacerlo, pero no puede debido a limitaciones financieras. El deseo está presente, pero no los medios. Es ahí donde aparecen las motivaciones altruistas de los recaudadores de fondos. No hay dudas de que cuando las circunstancias cambien, estos recaudadores estarán donando también.

Bill Gates, Warren Buffett y todos los que aparecen en la lista de los mayores donantes en Forbes van a ser recordados por sus contribuciones filantrópicas al mundo. Pero ¿no crees que el recaudador de fondos debería ser considerado un filántropo por mérito propio? Yo sí lo creo, y si tú también lo crees, te pido que lo hagas público.

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