Los 5 mitos que debe superar el sector no lucrativo

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Hace aproximadamente dos años, tres organizaciones calificadoras de entidades sin fines de lucro lanzaron la Campaña contra el Mito de los Gastos Generales (Overhead), que apuntaba a erradicar “el concepto erróneo de que los índices financieros son el único indicador del desempeño de las organizaciones sin fines de lucro”. Tal vez sea demasiado optimista, pero creo que podría estar dando resultado. Observo que cada vez más líderes y donantes de organizaciones sin fines de lucro discuten la idea radical de que los gastos generales podrían no ser algo negativo. Todavía hay mucho camino por recorrer, pero tal vez estemos progresando. Sin embargo, temo decir que el Mito de los Gastos Generales es sólo uno de muchos (demasiados) mitos destructivos en torno a las organizaciones sin fines de lucro. Por lo tanto, en este año analicemos aquellos mitos adicionales que no dejan avanzar al sector no lucrativo. Como todos sabemos, un mito es una historia que todos creen pero que, de hecho, no es cierta.

Aquí les presento los cinco mitos más indignantes con los que me encuentro en el sector no lucrativo:

  1. Las buenas organizaciones sin fines de lucro no obtienen ganancias.

    Por algún motivo se considera impropio que una organización sin fines de lucro tenga más dinero del que necesita de inmediato. Lo máximo a lo que puede aspirar es a cubrir sus gastos, y si obtiene una ganancia, no debería recaudar fondos. ¡Pero es lo contrario! Una organización sin fines de lucro con reservas operativas puede invertir en una organización más sustentable, realizar evaluaciones para asegurarse de que su solución es la mejor, contratar personal altamente competente y hacer frente a las fluctuaciones económicas. Para un donante es mucho mejor invertir en una organización que cuenta con las personas y los sistemas necesarios para abordar de modo efectivo un problema social, que invertir en una organización que apenas puede salir adelante. Las mejores organizaciones sin fines de lucro son aquellas que crean un modelo financiero que les permite lograr la combinación de dinero (ingresos, capital, reservas) necesaria para tomar las mejores decisiones e invertir en los proyectos y en el momento requerido.

  2. Existen demasiadas organizaciones sin fines de lucro.

    Estoy tan cansado de la cantinela (principalmente por parte de los donantes) de que hay “demasiadas” organizaciones sin fines de lucro. ¿Alguien se queja de la cantidad de nuevos emprendimientos tecnológicos? Este mito surge a raíz de la insuficiencia de fondos destinados a este sector, por lo que las organizaciones tienen que competir para obtener estos recursos escasos. Arreglemos ese problema entonces. Sin lugar a dudas, en algunas ocasiones es lógico juntar dos organizaciones sin fines de lucro que abordan necesidades similares para ahorrar costos, pero esto suele ser la excepción y no la regla. El proceso de fusionar dos organizaciones es terriblemente costoso y consume demasiado tiempo, y honestamente, rara vez los patrocinadores invierten la cantidad de recursos requeridos para garantizar una fusión exitosa. Todas las organizaciones sin fines de lucro deberían evaluar de modo regular su Teoría del Cambio y el modo en el que encuadran dentro del mercado externo de problemas sociales y de competidores que se ocupan de problemas similares. Si una organización sin fines de lucro descubre que ya no agrega un valor único al mercado, entonces debe reorganizarse, fusionarse, o disolverse, lo que fuese más estratégico.

  3. Las organizaciones sin fines de lucro, a diferencia de las empresas, son ineficientes.

    Este mito adopta muchas formas: “las organizaciones sin fines de lucro son demasiado lentas”, “deberían vender más productos o servicios”, “su funcionamiento debería asemejarse más al de una nueva empresa” y la lista sigue y sigue. La creencia subyacente es que el mundo lucrativo es inherentemente más inteligente, más estratégico, más ágil y más efectivo. Pero la verdad es que los tres sectores (el empresarial, el gubernamental y el no lucrativo) tienen sus aciertos (como Apple), sus desaciertos (como Lehman Brothers) y una multitud en el medio. La ineficiencia en el sector no lucrativo es solamente un síntoma de un problema mayor, que es la falta persistente de capital apropiado para financiar la cantidad suficiente de personal adecuado, la tecnología, los sistemas, las evaluaciones y las acciones de marketing que se requieren para abordar los problemas espinosos que las organizaciones sin fines de lucro tratan de resolver. Hablemos de eso entonces.

  4. Las organizaciones sin fines de lucro no son parte de la economía.

    Este mito indica que es “agradable” tener organizaciones sin fines de lucro y nos hacen sentir bien a todos, pero no son un componente fundamental de nuestras vidas o de nuestro sistema económico. En realidad el sector no lucrativo emplea al 10 % de la mano de obra de los EE.UU. y representa el 5 % del PBI. Y la cantidad de organizaciones de este tipo creció un 25 % en el período 2001-2011, mientras que la cantidad de empresas solo creció en un 0,5 %. Mientras el gobierno continúe derivando servicios a las organizaciones sin fines de lucro, estas cifras seguirán creciendo. El sector sin fines de lucro no es tangencial a la economía, sino más bien una parte instrumental.

  5. Las organizaciones sin fines de lucro no juegan un papel en la política.

    Se les ha pedido hace mucho tiempo a las organizaciones 501(c) 3 que se mantengan alejadas de la política. El mito es que la beneficencia es demasiado noble para enredarse en el caos de impulsar un cambio político (Robert Egger ha escrito numerosos trabajos sobre este tema). Pero el hecho es que solo proveer servicios ya no es suficiente para resolver los problemas subyacentes. Las organizaciones sin fines de lucro reconocen cada vez más que ya no pueden quedarse sentadas a observar el incremento del volumen de clientes mientras crece el desequilibrio. Deben (y de hecho ya lo hacen) promover cambios en los sistemas ineficientes que crean la necesidad de su existencia.

Estar inmerso en el manto desmoralizador y debilitante de estos mitos provoca un desgaste en el sector no lucrativo. Debemos seguir el ejemplo del Mito de los Gastos Generales y comenzar a poner al descubierto los otros mitos que retrasan al sector. Dado que el poder de un mito se reduce en gran medida cuando admitimos francamente que un mito es solo eso: un mito.

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