Cambiar el mundo desde el sillón: el activismo online en pleno auge en Latinoamérica

Hoy compartimos con ustedes un artículo de Denisse Ferré (@Denisseferre) en Sputnik News

Imagen: David Bianco @DNBNC

Si no las conocen ya, recuerden estos nombres: Avaaz y Change.org, dos de las plataformas más populares del mundo para hacer peticiones en internet, que han logrado desde cerrar zoológicos hasta influir en la crisis institucional que vive Brasil.

“Nuestro poder de movilización es principalmente a través de internet y lo que se busca es que miles de esfuerzos individuales puedan combinarse en una fuerza más grande“, contó a Sputnik Nóvosti desde Nueva York, Oscar Soria, portavoz de Avaaz.

Las plataformas online que promueven este tipo de activismo ganan millones de seguidores y se transforman en una nueva forma de manifestación ciudadana.”Detrás de la teoría de Change.org está que los grandes problemas sociales no se atacan desde grandes organizaciones expertas en el tema, sino que cada persona puede contribuir a soluciones desde su lugar generando pequeños o grandes cambios”, contó a Sputnik Nóvosti Victoria Emanuelli, directora asociada de campañas para Change latino en referencia al origen de este proyecto.

Activismo holgazán o “Clicktivismo”

El activismo de sillón o slacktivismo no demanda que la persona abandone su rutina para sentir que colabora con alguna causa.

“Es un modelo de participación en el que se respetan los niveles de compromiso de la gente, hay personas que tienen solo dos minutos y lo aprovechamos lo mejor posible, y hay otra gente que tiene tiempo de organizar una actividad. No descartamos el activismo de sillón”, asegura Soria.

Avaaz no se considera un movimiento online: utiliza la web como una herramienta más, debido a que también realizan campañas offline en paralelo. Esta plataforma realiza trabajo de campo para fomentar el diálogo entre los distintos actores de una petición, juntan dinero por medio de crowdfunding para financiar distintas acciones, así como campañas telefónicas, realizan apoyo legal a comunidades.


Crisis institucional de Brasil o temas de género

“Creo que la gente siente que los sistemas democráticos actuales todavía no han garantizado un nivel de participación indirecta genuina. La gente está buscando tener una voz, y que esa voz sea escuchada en tiempo real. La tecnología lo que hace es acelerar esa democracia informal a través de las plataformas digitales”, opinó Soria.

El activismo perezoso, de sillón y click, no es por ello menos eficaz. Un claro ejemplo de esto fue la cantidad de firmas que juntaron las peticiones de ambas plataformas que pedían el impeachment de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.

Sin embargo, luego de que comenzara el juicio político, Avaaz generó una petición para apartar a Eduardo Cunha, el arquitecto del impeachment, de su cargo, debido a que estaba siendo muy cuestionado en Brasil.

“Entendimos que Cunha no tenía la autoridad moral de estar donde estaba y logramos 1.300.000 firmas de brasileños que querían que Cunha brindara explicaciones tal como lo estaba haciendo Dilma”, afirmó Soria.

Lo que se logró, en este caso, fue que dos diputados del Comité de ética comenzaran un proceso de investigación a Cunha, al ver que había cierta presión de los ciudadanos.

Otra campaña de Change.org que tomó fuerza en este país fue “30 contra todas”. Una petición realizada al presidente de Twitter Brasil para que entregue los nombres de las personas que compartieron el video en el que 30 hombres abusaban de una chica, debido a que según la creadora de la petición los que compartieron ese video son tan culpables como los que hicieron ese abuso.

Imagen: Wikipedia. Activismo.
Imagen: Wikipedia. Activismo.

Un movimiento nacido en EE.UU.

Change.org, creada en 2007, surgió como una startup de Sillicon Valley y tiene hoy su sede financiera en San Francisco, con 157 millones de usuarios a nivel mundial, 18.625 iniciativas logradas en 196 países tiene sede en todos los continentes menos en África.

Al comienzo se trataba de un blog en el que Ben Rattray escribía sobre la discriminación que sufría su hermano por haber hecho pública su homosexualidad. Pero a medida que el blog sumaba lectores se dio cuenta de que su proyecto no tenía que ser sobre gente opinando sobre temas, si no de ciudadanos actuando.

También en 2007, Ricken Patel, un activista canadiense que se planteó la necesidad de “cerrar la brecha entre el mundo que tenemos y el mundo que queremos”, fundó Avaaz.

Cinco años después el portal tiene más de 40 millones de miembros en 194 países, con personal en 80 países, en Europa, América Latina y África, y con una web traducida a 14 idiomas.

Si te gustó este artículo, no te pierdas este de Gastón Wright, de change,org

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